BLOG COMPLEMENTARIO

14 oct 2015

3402.- AUTORREGULACIÓN POR EJERCICIO FÍSICO




En este segundo capítulo de las “Habilidades Auto-Regu-Motivacionales” vamos a hablar de la técnica o estrategia del “Ejercicio Físico”, que, en su conjunto, responden al tan conocido lema de “mens sana in corpore sano”
 
¿Pero qué quiere decir realmente este lema?. Hoy lo traducimos sin más por “Hacer ejercicio para tener bien la mente”,  o  “Para tener una mente sana hay que hacer ejercicio”.

Ambas formas populares de expresión son correctas; pero yo me voy a permitir volar hasta los orígenes de la frase en las  “Sátiras”, de Juvenal, en el siglo primero, para encontrar su verdadero sentido original.




Decía la Sátira:  orandum est ut sit mens sana in corpore sano. Fortem posce animum mortis terrore carentem, qui spatium vitae extremum inter munera ponat naturae, qui ferre queat quoscumque labores, nesciat irasci, cupiat nihil et potiores Herculis aerumnas credat saevosque labores et venere et cenis et pluma Sardanapalli monstro quod ipse tibi possis dare; semita certe tranquillae per virtutem patet unica vitae.”

Que traducida sería: “Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano. Pedid un alma fuerte que carezca de miedo a la muerte, que considere el espacio de vida restante entre los regalos de la naturaleza; que pueda soportar cualquier clase de esfuerzos; que no sepa de ira, y esté libre de deseos y crea que las adversidades y los terribles trabajos de Hércules son mejores que las satisfacciones, la fastuosa cena y la placentera cama de plumas de Sardanápalo (Asurbanipal o Sardanápalo, fue un rey asirio que era representado por los antiguos griegos como un sátrapa disoluto, apegado a los lujos y placeres sensuales al mejor estilo de las cortes orientales). 
Te muestro lo que tú mismo puedes darte, con certeza que la virtud es la única senda para una vida tranquila.”

Creo que estaréis conmigo en que el lema original entraña una filosofía mucho más profunda que el mero “hacer deporte”, y que hasta recoge en el texto expresiones clarísimas de “Autorregulación”  y  “Automotivación”
Con este preámbulo, y la posible contradicción para algunos entre la acepción original de la frase y su sentido actual, lo que he querido es ayudaros a poner el centro de atención en las distintas clases de planteamientos, ejecución y efectos de los ejercicios y/o deportes. Y este conjunto de posibilidades, que comentaremos poco a poco, debemos contemplarlas bajo la siguiente perspectiva  “de clasificación” …
==>  De relevancia física
==>  De relevancia fisiológica
==>  De relevancia mental
==>  De relevancia psicológica
==>   De relevancia social
…Pero varias veces hemos repetido a lo largo de este Curso que debemos considerar a la persona siempre como un todo integrado de cuerpo y mente; y también hemos hecho un especial hincapié en la relevancia de la perspectiva social de la persona. Por tanto, esos cinco baremos que he especificado no debemos entenderlos –ni los vamos a contemplar- como independientes entre sí. Su especificación es para enfatizar cómo el ejercicio/deporte influye en cada uno de esos aspectos y en el conjunto de todos ellos.

Y para ello, voy a citar algunos casos o situaciones concretos… de cualquier persona normal, olvidándonos pues de los grandes deportistas de élite, … no porque no les afecte lo que aquí pudiéramos decir, sino simplemente porque creo que ninguno de ellos estará siguiendo este Curso.
Bien, el primer caso que voy a comentar es el de un compañero de mis años de vegetarianismo. Esta persona tenía unos treinta años y llevada varios de vegetariano tras ser un gran comilón de alubiadas y chuletones de buey. Un día le preguntaron:  “y tú, ¿por qué eres vegetariano?” y este amigo contestó. “Yo antes comía para ser un hombre muy fuerte, ahora me alimento para ser una persona muy flexible”.
Por favor, leed de nuevo la frase, muy despacio, y dándoos cuenta del simbolismo de las palabras cambiadas: “hombre” por “persona”; “comer” por “alimento”; y “fuerte” por “flexible”
Os aseguro que esta frase ha sido una de las que más ha influido en mi vida, y para mí es una perfecta expresión de “auto-regu-motivación”, y muy en línea con el sentido original del lema antes comentado.

El segundo caso que quiero comentaros es el de un señor cercano a los setenta que “siempre está ocupado” con cien mil cosas por hacer. Aunque físicamente es muy normal en cuanto a poca obesidad y ausencia de problemas médicos graves, es una persona psicológicamente “esclava” de sus obligaciones. Pues bien, esta persona de repente deja lo que está haciendo y se va a “tomar su pastilla diaria” para evitar esta esclavitud; y esa pastilla no es más que salir a darse un paseo a ritmo alegre durante dos horas, y con un pequeño truco añadido: se tiene que parar de vez en cuando a saludar a alguien y preguntarle por alguna cosa. Esto le permite “salir” completamente del mundo en que se siente encerrado y socializar con las personas que encuentra a su paso

El tercer caso es el contrario: el de una mujer que vive bastante aislada; sin coche, ni muchas amistades. Es relativamente joven aún, pero no trabaja ni tiene ocupaciones que le hagan salir a la calle. Es una persona que “vive en soledad”, en el sentido que ella se siente así y lo asume como lógico y normal. Pero también tiene su momento diario de autorregulación física, y dedica todos los días algún rato por la mañana y algún otro por la tarde para hacer unos simples ejercicios de gimnasia que “la hacen sentirse nueva”

El cuarto caso que os quiero comentar es el de una persona que se pasa el día entero sentado delante de un ordenador,  y sin embargo su entorno lo denomina “el mono” porque con frecuencia se levanta, se agacha, corre, salta, se estira, baila y hace cualquier movimiento con su cuerpo, sus piernas o sus brazos.

Y, finalmente, para no extenderme mucho, traigo a esta cita uno de los casos más comunes y que con casi total seguridad que todos vosotros los tenéis a vuestro alrededor: la persona que se ha apuntado a un gimnasio para hacer ejercicio, para mantener la forma, para airearse, desahogarse, y para sentirse alegre y en compañía de amigos y amigas con las mismas aficiones.

¿Qué encontraríais de común en todos estos casos?  ¿Cuáles son las características de los ejercicios realizados como “habilidad auto-regu-motivadora”? 
  •  La Voluntariedad, o "no obligatoriedad"
  •  La Consciencia
  •  La Finalidad
  •  La Coherencia 
En los cinco casos que he señalado se dan estas cuatro características:
1º.   Nadie hace las cosas porque alguien se lo mande, o le exija; simplemente hay un deseo propio de hacerlo
2º.   Estas personas, mientras hacen estos ejercicios, son plenamente conscientes de lo que están haciendo, de cómo lo están haciendo, y para qué lo hacen. (Luego hablaremos más de este aspecto)
3º.   En tercer lugar, nada de esto sería posible sin la motivación, sin la finalidad, sin el “para qué” que lleva a estas personas a hacer estos diferentes tipos de ejercicio.
4º.   Y, finalmente, esos diferentes tipos los han encontrado cada una de ellas en sus diferentes hábitats, situaciones, objetivos vitales. Esas actividades, esos momentos, encajan perfectamente en su día a día, y no solo encajan sino que les aporta un gran elemento de cohesión y regeneración.

¿Cuándo, cómo y por qué se produce esa integración cuerpo-mente de efectos auto-regu-motivacionales?. 
Quizás algunos de vosotros consideréis conveniente que me extienda describiendo aquí sobre la serotonina, la dopamina, y otros elementos que tan definitivamente se ponen de manifiesto en estas circunstancias y que son los determinantes del incremento de nuestro bienestar; pero para ello hay miles de libros y textos al alcance de todos, que sí recomiendo leer para conocer lo que nos pasa por dentro a nivel fisiológico, pero creo que yo  (en este Curso) debo centrarme exclusivamente en la parte más emocional y, sobre todo, en los aspectos de “gestión” de nuestra emocionalidad
Por eso, solo voy a insistir en una cosa:  ¡¡”Solo,  ¡¡sí, solo!! …. si se dan esas dos características de la consciencia y la coherencia lograremos la habilidad de la auto-regu-motivación.”  Cuando hacemos ejercicios para sentirnos bien (física o psíquicamente) debemos lograr la integración y coherencia entre nuestros movimientos, nuestra respiración, y las sensaciones que vamos teniendo. La rueda del sentir-pensar-sentir-hacer-sentir debe estar funcionando a la perfección; debe existir una retroalimentación continua entre lo que sentimos físicamente, lo que hacemos y cómo nos sentimos psíquicamente.
Podríamos aceptar que la panacea teórica de este planteamiento sería el yoga, en el cual la consciencia de la respiración y los sentimientos es fundamental a la vez que ellos llevan a la posibilidad de cada postura y movimiento, y estos a las nuevas sensaciones que obtenemos.
Lógicamente no vamos a incluir aquí tablas de ejercicios, ni paradigmas de carácter generalistas; cada uno debe encontrar los suyos propios, los que más le van. Cualquiera puede ser adecuado. Simplemente tenemos que “disfrutar” con ellos.

Y, como dije en el pasado capítulo, el único secreto es “¡¡ HACERLO !! …no quedarnos en pensar que  “tenemos que hacerlo”; …no, “no tenemos”…”queremos hacerlo”.

El próximo capítulo lo dedicaremos exclusivamente a una técnica muy particular centrada en lo visto hoy, y que puesta en práctica da resultados fantásticos.



 









No hay comentarios:

Publicar un comentario