BLOG COMPLEMENTARIO

11 nov 2014

1601.- LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN MARCHA






En esta sección sexta de la primera parte del Curso
vamos  “a ponernos en marcha”
 
Comenzamos el Curso explicando que el mismo constituiría “un camino de gestión”  hacia la felicidad, concepto que identificábamos con “la sensación de bienestar”. Y en este principio, en las secciones anteriores, hemos ido tratando de poner sobre la mesa los factores, recursos o condicionantes que influyen en todo cuanto hacemos, en todo cuanto sentimos, en todo cuanto pensamos.

El pilar de estos recursos, y de esta “gestión” es la Inteligencia Emocional, a la que dedicamos un par de capítulos en la sección 13. Pero en dicha sección nos limitamos a plantear el tema en un plano muy teórico, necesario y conveniente, pero limitado. Pudimos “enterarnos” de que existe esa I.E. y en qué consiste, pero lo importante es que aprendamos a utilizarla.

Dijimos que la I.E. está compuesta por 5 “habilidades” fundamentales. Este término de “habilidades” (doctrinalmente aceptado y utilizado) significa “capacidad y aplicación”, tal como se recoge en las distintas acepciones del diccionario:

  • Capacidad, efectividad y disposición para hacer algo.
  • Eficacia, gracia y destreza en ejecutar una cosa

Por tanto, deberemos desarrollar una formación, una capacitación, en la aplicación de estas habilidades en nuestro proceso de gestión de nuestra vida para poder sentir que “somos” felices porque “vivimos” de una forma feliz

Por eso, en esta sección, en la que vamos a “dibujar” el camino, o proceso que vamos a recorrer, vamos a volver a tratar temas conceptuales y definidores de la I.E., pero en su enfoque de aplicación inmediata. Es decir: habrá un proceso de aprendizaje y crecimiento en los sucesivos capítulos siguientes, pero haremos referencia (y volveremos) con frecuencia a la sección 13

Comenzaremos por recordar lo que se denominaba “funcionalidad” de las emociones, que podíamos encontrar en la definición de emociones de J.A. Marina : “Las emociones no son entidades simples, sino una combinación compleja de aspectos fisiológicos, sociales, y psicológicos, que generan, o motivan respuestas para la consecución de un objetivo, o resolución de una necesidad” 

Bajo este enfoque, os presento este cuadro en el que se recogen las funcionalidades de las emociones más básicas según dos autores: Marina y Plutchick




 ¿Qué quiero resaltar con este cuadro?, ¿para qué empezamos esta sección con estos comentarios?
Para ser conscientes que el camino de la vida no son más que emociones, y que las emociones son las que nos mueven, las que necesitamos para movernos, para avanzar, por ese camino.

¿Y para qué serviría entonces la I.E.? ¿Qué utilidad o significado tendrían cada una de las 5 habilidades de la I.E?.
Pues para recorrer ese camino de la forma más eficiente y satisfactoria posible.

Así, podemos establecer un cuadro de funcionalidades en cierta manera semejante, o paralelo al anterior



Es decir: nuestra felicidad, nuestro bienestar lo lograremos cuando
·         Nos sintamos seguros de nosotros mismos, tengamos autoestima
·         Nos comportemos de forma equilibrada y serena
·         Seamos capaces de superar los momentos de dificultad
·         Cuando nos sintamos integrados y parte activa de nuestro entorno

Este es, pues, el camino a recorrer.

Vamos a ir esbozando cómo las 5 habilidades de la I.E. pueden ser aplicadas en nuestro día a día
(En cada una de las siguientes 2ª, 3ª, 4ª y 5ª parte de este Curso se desarrollan pormenorizadamente cada una de ellas)


El AUTOCONOCIMIENTO, o Autoconsciencia:

Es el que yo denomino “requisito previo”; el “conócete a ti mismo” de los sabios griegos. En definitiva: “Qué es lo que quiero”  y  “¿por qué me comporto como me comporto?

Podríamos definirlo como “la habilidad para ser consciente, en todo momento, de qué está motivando nuestra forma de actuar, nuestra forma de dar respuesta a los estímulos externos”

Este “ser conscientes”, “darnos cuenta”, ha de abarcar a los siguientes 5 aspectos:

a)     En la percepción y valoración del estímulo

                   b)     En la naturaleza y grado de la emoción  

c)     En el sentimiento, o estado de ánimo posteriores

d)  En los factores temperamentales y culturales   

e)    En el control, o descontrol de nuestras reacciones   



LA  AUTO-REGULACIÓN  Y LA AUTOMOTIVACIÓN 

Para mí son dos habilidades que no pueden concebirse de forma separada, y constituyen lo que yo denomino : “la esencia” del proceso de gestión emocional.

Definimos en el capítulo 1302 estas dos habilidades de la siguiente forma:

· Auto-regulación: Capacidad de controlar el estrés, la presión y los factores temperamentales;ser positivo y centrado en la acción; y fomentar confianza y autocontrol.

·    Motivación : Capacidad para el compromiso; actuar por el logro y el disfrute del reto; capacidad para tomar iniciativas y comprometerse con los objetivos del grupo; capacidad de resistencia y superación de situaciones de adversidad

De esta concepción conjunta es de donde sale mi denominación de  “esencia” del proceso de gestión: porque la Motivación se deriva de tener un objetivo suficientemente definido y deseable que nos hace sacar fuerzas de flaqueza ante cualquier posible adversidad, y nos tiene siempre despierto nuestro cerebro y nuestro espíritu hacia ello.  Y, sin esto, la autorregulación se convierte, simplemente, en lo que se denomina “control” emocional, que pudiéramos imaginar como una mera combinación de látigo y freno de riendas que, muchas veces deviene en sentimiento de “impotencia”, “frustración” o “hartazgo”

No se trata de “anular = negar” las emociones (propias y ajenas), sino de  comprenderlas – aceptarlas – y gestionarlas, aminorándolas, potenciándolas, o transformándolas

Veamos unos ejemplo de lo que quiero decir:
1º.- Sensación de angustia y nervios ante un examen
*.- ¿qué tengo que hacer? ===> aminorarlas (anularlas)
**.- ¿cómo lo haré? ===> básicamente con relajamiento respiratorio
2º.- Sensación de tranquila desesperanza porque no viene la cita con la que he quedado
                 *.- ¿qué tengo que hacer? ===> potenciar la sensación de tranquilidad
**.- ¿cómo lo haré? ===> básicamente razonando, buscando alternativas para ocupar el tiempo que tenía previsto con el otro, en base a distintas alternativas de ocupación, provechosas para mí
3º.- Profunda sensación de aburrimiento y pereza
*.- ¿qué tengo que hacer? ===> transformar esas sensaciones
**.- ¿cómo lo haré? ===> básicamente moviéndome y buscando una actividad (lectura, música, paseo….) que me satisfaga y haga aumentar mi serotonina

Si mi objetivo de felicidad es sentirme bien en cada momento, esta fuerza motivadora y el aprendizaje de técnicas de autoregulación, me permitirá  “actuar” de la forma más efectiva posible, partiendo de saber qué me pasa, aceptándolo como emoción-sentimiento, y aplicando la acción de respuesta precisa.

Yo suelo decir que la contemplación conjunta de estas dos habilidades de la I.E., es lo que permite al hombre la sin par sensación de  “la pasión del deseo + la satisfación del logro”


LA  EMPATÍA

Es la habilidad más difícil de lograr. Por eso yo la califico como la “deseable” de la gestión emocional.

La definimos como la capacidad de ver y comprender los puntos de vista de otras personas, sus necesidades y sus limitaciones; captar los sentimientos y estados anímicos de los demás; comprenderlos y aceptarlos como individuos diferentes de nosotros,; y relacionarnos con ellos no dejándonos llevar por conductas estereotipadas y culturales.

¿Cuáles son en mi opinión esos factores que tan poco común hacen a la empatía?
     o   No es fácil aprender a distinguir las emociones de los demás
     o   Su comunicación verbal puede distorsionar la realidad de sus sentimientos
     o   El egocentrismo está muy arraigado en el ser humano
     o   La vanidad y el miedo pueden distorsionar la manifestación de la verdad
     o   La “proyección” puede dificultar nuestra objetividad
     o   Sus problemas no son los nuestros, ni nuestras soluciones tienen que ser las suyas
  
     Cuando se analiza el grado de empatía de una persona, se examina bajo cuatro ámbitos de ponderación:
          1º.    Fantasía: Ser capaces de  imaginar o soñar con personalidades, o situaciones    muy diferentes a las nuestras
          2º.    Observación : Ser capaces de observar y entender (conocer) los estados anímicos de los demás, y de los nuestros hacia ellos
          3º.    Implicación : Ser capaces de comprender, o implicarnos, en los estados de ánimo de los demás
          4º.    Independencia : Ser capaces de comprender y mantener la independencia del otro, y la nuestra propia

Este último “ámbito” es muy importante,  pues la empatía no debe confundirse con la pérdida de nuestra propia personalidad. Algunas personas se obsesionan tanto en “ponerse en el papel o situación del otro” que acaban perdiendo su propio norte. En ese grado ya no “se es empático” sino que se “ha dejado de ser”


SOCIABILIDAD

Como ya comenté en el capítulo 1302, mi postura personal sobre la quinta de las habilidades de la I.E. enumeradas por H.Gardner, y sus predecesores Peter Salovey y Jhon Mayer que ellos denominaron “Habilidades Sociales”, yo la denomino “Sociabilidad”, queriendo con ello diferenciarla claramente de lo que son meras normas de educación o incluso habilidades de relación

Aquí de lo que se trata es de dos aspectos  “adicionales” claramente diferentes :
            a)      Implicación en el entorno; en sus parámetros vitales
            b)     Satisfacción por dicha integración y trabajos comunes

Es decir: se trata de la capacidad para mantener relaciones satisfactorias con el entorno cultural en el que vivimos, y obtener, a través de esa vida en común, la plena realización y satisfacción de nuestros propios objetivos personales

La Sociabilidad es lo que diferencia a la I.E. de cualquier otro tipo de inteligencia, ya que todas ellas, pueden llegar a su máxima expresión en un plano y consideración absolutamente individual. Cualquier matemático, físico, poeta, pintor, músico, etc… puede llegar al máximo posible de su desarrollo específico de ese arte, habilidad o profesión, en absoluta individualidad. Por el contrario, la I.E. sólo es posible considerarla en su máxima expresión cuando se llega a una perfecta integración social, pues el ser humano, en pura esencia es un ser “social”, por tanto sólo puede llegar a su máxima realización como persona cuando logre “fluir” con sus satisfacciones personales en el seno de su entorno vital junto a otras personas.


Bien, toca acabar este primer capítulo de la sección final de la primera parte del curso. Era necesario refrescar, y complementar la visión de lo que significa la I.E. desde su vertiente “de aplicación”.  Releed este capítulo, junto con el 1302, y volved a haced el test de I.E ; y ya veréis como comprenderéis mucho mejor el siguiente capítulo en el que plasmaremos la gráfica del camino del proceso de gestión emocional hacia la felicidad.










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