BLOG COMPLEMENTARIO

19 oct 2014

1406.- RESUMEN SECCIÓN EMOCIONES





Antes de cerrar esta sección dedicada a las emociones, con una docenita de ideas básicas, os voy a proponer una par de ejercicios para que experimentéis sobre vuestra propia  “Emocionalidad”

 El primero va a tratar de poner de manifiesto cómo la emoción puede condicionar nuestra vida, o cómo, por el contario, podemos ser gestores de nuestras propias emociones y las de los demás.

El principio sería: 
 


Os vais a imaginar la siguiente situación, o entorno: Un chico, o chica joven, que acaba de incorporarse a una empresa de ventas, entra por primera vez en la reunión de vendedores, donde –junto al Jefe de Ventas- se encuentran sus 12 compañeros y compañeras que componen la plantilla comercial. 
Llega cuando ya todos están presentes porque no le habían convocado con anterioridad y lo han llamado sobre la marcha al iniciarse la reunión.
Supongamos que somos nosotros la persona recién incorporada.
Cuando entramos en la reunión 12 pares de ojos fijan su mirada en nosotros y los compañeros y compañeras empiezan a sonreír y cuchichear entre ellos mientras ocupamos la silla que nos ofrece el Jefe, cerca de él

Ante esta situación es evidente que cada uno de nosotros habría tenido emociones, pensamientos y sentimientos diferentes y en distintos grados. Pero, para hacer el ejercicio, vamos a suponer que los primeros pensamientos-emociones automáticos han sido los siguientes 4:
            1º.- “Mi imagen es ridícula”  =  Miedo – Tristeza
            2º.- “Son divertidos, lo voy a pasar bien”  = Alegría
            3º.- “¡¡Qué mal educados. Se podrían reír de su padre” = Enojo – Ira
            4º.- “Creo que les he caído bien”  = Afinidad  - Afecto

¿Creéis que pueden ser reacciones normales ante la situación propuesta? ¿Consideráis que ante dicho comienzo, el desarrollo de los sentimientos sería inequívoco para cada una de las cuatro reacciones iniciales propuestas?

Pues vamos a ver diferentes alternativas

1º.- “Mi imagen es ridícula”  =  Miedo – Tristeza


Como podéis observar, a partir de una emoción negativa, que podía ir a más mediante otro nuevo pensamiento negativo, puede transformarse absolutamente nuestros sentimientos y estado de ánimo si pensamos en positivo.

Fijaros también, que en este ejemplo, el nuevo pensamiento  -negativo- se trata de una autoculpación y autodesmotivación, que no tiene ninguna razón de ser ni proporcionalidad con la situación origen.

Por el contrario, pensar en una “acción” positiva, no solo nos produce seguridad sino la fuerza del entusiasmo; la fuerza necesaria para realizar esa acción que hemos decidido hacer.


2º.- “Son divertidos, lo voy a pasar bien”  = Alegría
  


Aquí la primera alternativa que hemos puesto a la primera emoción de alegría, es otro pensamiento positivo, que aumenta  (quizás en demasía para la situación) esa inicial emoción a sus niveles máximo de euforia y entusiasmo

La alternativa que se pone como ejemplo es una racionalización de prudencia, en el entorno profesional de la situación, por eso las emociones que pudieran derivarse podrían ser tanto de calma como de recelo, anhelo y hasta insatisfacción.

Esto es muy importante y lo voy a explicar un poco más. Una persona muy madura y equilibrada, generaría ese segundo pensamiento de prudencia, y probablemente adoptaría una actitud de calma y expectativa. Sin embargo, otras personas menos equilibradas, o menos “educadas por las normas sociales y profesionales” puede que tenga verdaderos deseos de pasárselo bien, y contar chistes, si se cree muy bueno para ello; y esto podría producirle cierta tensión e insatisfacción por no “dejarse” llevar por sus deseos interiores.

En una situación concreta, de tiempo breve, no es relevante este posible “malestar”; pero si se repite a menudo este sentimiento, puede llegar a crear un estado de ánimo, o humor, de tristeza y hasta de cierto enojo consigo mismo. Sería la típica toma de conciencia del que se pregunta “¿pero qué hago yo aquí?”


3º.- “¡¡Qué mal educados. Se podrían reír de su padre” = Enojo –Enfado
 

En este caso la primera alternativa nos muestra un nuevo pensamiento muy positivo, que “pasa” de la actitud de los demás y se centra en nuestra propia responsabilidad, y así no solo se logra transformar la primera emoción de enfado-enojo en una de calma y sentimiento de paciencia, sino que se refuerza tremendamente la autoconfianza en uno mismo

Por el contrario, la segunda alternativa muestra un pensamiento nuevo también de carácter negativo, que no hace sino reforzar y acrecentar las emociones iniciales en otras más profundas y de carácter autodestructivo



4º.- “Creo que les he caído bien”  = Afinidad  - Afecto


 
En este cuarto caso la primera alternativa es fortalecer la primera emoción positiva con un nuevo pensamiento positivo dentro de la misma línea de prudencia, que generará sentimiento de calma y autoestima.

Como segunda alternativa he querido traer un pensamiento nuevo de carácter lúdico, juguetón, seductor, que puede llevar al sujeto a un estado de ánimo de auténtico goce, deleite y hasta embeleso. 

Quizás no sea la actitud profesional más recomendable, pero aquí estamos en un plano de puro conocimiento de la emocionalidad, y esta segunda alternativa sería un buen ejemplo del aspecto exactamente contrario a la segunda del punto 2º que antes comentamos.



Todo este ejercicio nos puede servir para recordar algo de lo visto  al principio de esta sección 14, y enlazar con la siguiente, y que queda resumido en la máxima


-.-.-.-.-.-.-


El segundo ejercicio trata de enfrentarnos con nuestra capacidad de “ver con otros ojos” y no con los cánones tradicionales a los que estemos acostumbrados. 

Resulta que cuando “vemos” algo, automáticamente  “lo valoramos”, lo  “clasificamos” según nuestra forma habitual de procesamiento mental-emocional, que  -generalmente- nos impide ver la globalidad de las posibilidades.


Así que comenzamos con estas dos imágenes, y os pido que sintáis qué emoción percibís en los cuatro seres que están en la misma




Tomaros el tiempo que creáis oportuno; ved qué estados de felicidad, tristeza, aburrimiento, desconfianza, picardía, etc… podéis encontrar en ellos y…… notad qué sensaciones se producen en vosotros


El ejercicio tiene truco, trampa, ya que en principio estáis viendo una imagen parcial y estática.

Ahora os voy a poner otras imágenes relacionadas con estas


La primera la de la estatua, ya no sola, sino acompañada de un niño


¿Cambia vuestra valoración emocional de la situación?

 
Pasemos a la segunda antes de comentar más sobre esta primera


La segunda sufre aún un cambio mucho mayor, ya que presenta a los tres gatitos  “en plena actividad”



 Como os preguntaba respecto a la anterior foto: ¿Qué emociones, actitudes emocionales percibís en cada uno de los gatos, en esa situación conjunta?

¿Y cómo os sentís vosotros respecto a ello?.

Esta no es una pregunta sin más. Una de las cosas que tenemos que saber es que nuestra emocionalidad es una realidad propia de nuestro mundo relacional: nosotros no siempre reaccionamos igual ante un mismo estímulo, depende en gran medida de la afinidad o contradicción de sentimientos.
Por ejemplo, pensemos que nos gusta la alegría, que somos felices junto a gente alegre. ¿No es cierto que si nosotros estamos tristes o enfadados, por lo que sea, a veces no nos sentimos bien con esas personas felices a nuestro alrededor, y tanto menos cuanto más alarde hagan de su alegría y bienestar?

Pues volvamos a mirar las dos fotos últimas y miremos dentro de nosotros nuestras alteraciones emocionales.


Para ayudarnos a percibir y conocer las emociones en los gestos y semblantes de los demás, os pongo a continuación unas probables interpretaciones de los estados emocionales de los tres gatitos juguetones:



 
No os preocupéis, que en la Segunda Parte de este Curso trabajaremos más sobre estos temas de los estados emocionales, los rasgos de carácter y las pautas de comportamiento.




Ahora, vamos a poner punto final a la sección 14, con unas frases como resumen y recordatorio:

1.-  Las emociones se producen siempre: son reacciones a estímulos
2.- No hay emociones “malas”
3.-  Las emociones tienen su funcionalidad
4.- Las emociones se identifican por su intensidad, su expresividad, y su conducta consecuente
5.- La “clasificación” , y denominación,  de las emociones no es unánime. La variedad individual y cultural a lo largo del tiempo lo impiden
6.- Las emociones nunca son puras; son complejas y están influidas por nuestros pensamientos, nuestras características temperamentales, nuestro carácter cultural y nuestra personalidad
7.- El tiempo, y los nuevos elementos influyentes, modifican nuestras emociones en sentimientos o estados de ánimo
8.-  Una de las influencias más determinantes son los pensamientos automáticos o distorsionantes (que veremos en la sección siguiente)
9.-   Estos pensamientos no son procesos racionales sino condicionantes cognitivos que nos desvirtúa la realidad y la toma de decisiones
11.- Ser inteligente emocionalmente requiere saber identificar y comprender las emociones de los demás; y a veces la única forma es la empatía, la sociabilidad, el tratar de ver las cosas desde otro punto de vista
12.- Difícilmente vamos a poder comprender a los demás si partimos de la única posibilidad de que nuestras creencias y valores son los únicos correctos y válidos


Con el próximo capítulo iniciaremos la sección 15 dedicada a los “Pensamientos Distorsionantes”, o “Distorsiones Cognitivas” según las distintas denominaciones.

Hasta entonces, pues










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